Ariel Benavides, artista visual puentealtino: «Encuentro en el relato una conexión, porque es la imaginación viva de gente que pisó antes que yo este territorio y compartimos ese momento».

ENTREVISTA: Francisco Calderón M. – FOTOGRAFÍAS: Ariel Benavides – AGRADECIMIENTOS: Corporación Cultural de Puente Alto.

Ariel es un artista visual que realiza obras en cerámica y xilografía asi como ilustraciones de los mitos y leyendas puentealtinos, en los talleres del Centro Cultural de Puente Alto y en el colectivo Cordillera Visual, y nos habla de sus obras, su arte, su experiencia de vida en la comuna, el arte desde su infancia, sus motivaciones y como es el proceso creativo para trabajar tan hermosos trabajos. Esta es su historia.

Puedes revisar su arte en el link: https://www.instagram.com/solverde_art/

¿Cómo empezaste cómo artista?

Antes te habría dicho que desde los 15, cuando en el colegio en la clase de arte la profe puso una dinámica de: “si me traes un dibujo, te pongo una décima”. En ese entonces no le ponía mucha atención a sus clases la verdad, así que me dispuse a dibujar como loco, yo era matemático, así que llené croqueras y croqueras de dibujos, para sumarlos y hacerlos sietes, y los trabajos subirlos a 4 jajaja. Para terminar con un promedio 5 en Artes.

En ese entonces no le tomaba el peso, a lo que hacía, irremediablemente terminé puliendo mi técnica, y le agarré el gusto, tanto así que después quise ser tatuador y me metí a un colegio artístico en el Cajón del Maipo.

Y ahí recién le tomé el peso, aprendí que mi obra podía tener un impacto y pasé de dibujar mecánicamente a dibujar a consciencia. Podría decir que me considero artista recién desde que hice un mural para ese colegio, un «Einstein hardcore» con tatuajes y expansiones (que sigue hoy en el muro del laboratorio de ciencias), que me consideré artista, y después cuando comencé a intentar plasmar mi visión del mundo, materializarla en una obra original que sigo trabajando hasta el día de hoy.

¿Qué significado le doy a mis diseños?

Voy a ser bien sincero, en la media andaba en una volá super rara, estaba metido en toda la volá hippie new age, iba a gnosis, leía conspiraciones, y probaba alucinógenos buscando la iluminación espiritual, creía en la adivinación, las energías y todo eso.

Y algunas de esas cosas quedaron e intento vivirlas en mi día a día. Hoy me considero agnóstico, y creo en la reencarnación, de una forma literal, creo que moriré y reencarnaré en todo, seré tú, seré mi madre, seré mi hija y todo ser que me haya topado. Es lo que me hace sentido y me da tranquilidad. Y eso es lo que busco reflejar en mi obra: Mis ilustraciones “Pareidolia” Hannya Chicha, son el resultado de imaginar la forma del espíritu en esa transición, tiene mucho del cubismo y la destrucción del tiempo, del surrealismo y el dibujo automático, y bueno, también un sincretismo que busco tomar desde mi humanidad, e intentando ser lo más respetuoso con las expresiones que aparecen, que vienen de culturas de todos lados.

En ese sentido muchas veces me he sentido un enajenado cultural, un “wacho” sin raíz que se ha encontrado en algo más profundo.

Y con esta visión y sentimiento, pasé a ilustrar mitos y leyendas de acá, en esta búsqueda de identidad, y que ha sido como encontrarme con mis raíces. Hoy cuando muestro mi obra de leyendas del campo, las que me contaba mi abuela cuando era chico, encuentro en el relato una conexión, porque es la imaginación viva de gente que pisó este territorio antes que yo, y que compartimos ese momento. Al hablar del “Tue tué”, de los “Lefkenche”, del “Gnuruvilu”, de la gran “Kay Kay Filu”, lo que hago es situarme desde un escepticismo, de imaginarme qué pudo haber visto alguien hace tanto y al momento de contarlo, salen estas leyendas. Por eso mis Tue-Tués son Tucuqueres, Concones, Diucones y Tiuques, mi Kay Kay es una manada de ballenas y el Gnuruvilu es una mezcla de Culebra cola larga con zorro culpeo; porque así se reconecta lo que fué en su origen, porque así me conecté y así es como con tantas otras personas conectamos.

¿Cuál obra recomendarías?

La obra que más me gusta es la que aún no he hecho, la que está en mi cabeza y está buscando salir, conectar inspiraciones para ser real jajaja

De las que he hecho, mi persona favorita es la de Kay Kay Vilu, en técnica de trupanografía. Fué como una revelación, cuando me pregunté que pudo haber visto mapuche en el mar, que pareciese una serpiente marina titánica… Y recordé cuando estuve un tiempo en Laguna Verde, en un mirador de ballenas… Y ahí estaba la respuesta, una manada, con una cola por un lado, un lomo por allá y otra saltando, mostrando la cabeza, haciendo oleaje y anda tú a estar ahí mismo. Recuerdo muy bien cuando tallaba el trupán, que escuchaba las olas, sentía la brisa marina. Es mi persona favorita porque me transporté a ese momento, muy en la zona.

Y una que recomiende, hay dos, las Fungidelicias, me gusta mostrarla a la gente, que busque las caras, que vea los escorsos en el pelo, muy psicodélico y con colores muy vivos. Fué como hacer un acertijo Visual para volaos jajaja, y es que es muy atrapante, para quedarse un buen rato viendo y descubriendo.

¿Qué significa para ti hacer arte en Puente Alto?

Cada día aprendo algo nuevo de este territorio, de chico me decían que no saliera, que era peligroso. Y hoy, subir la Ballena, ir al río Maipo por la bajada de camino internacional o en la primavera, pasar por las playas de casas viejas, subir el cerro La Virgen y recorrer los olivos y agaves, ir al mirador de la Costanera cerca de mi casa y ver la viña Concha y Toro en el arrebol… Creo que es un privilegio poder ver mi territorio así, con asombro y fascinación. Y en gran parte inspiran mi obra hoy en día, en sus colores sus historias, su gente… A veces pienso que me gustaría irme al litoral, o al sur, para ver esos lugares como hoy veo Puente Alto, e ir con mi hija claramente, mi compañera de aventuras jajaja.

¿Cómo gestiono mi proyecto artístico?

Hace 5 años, mi proyecto era un hobbie, y cuando decidí lanzarme a la piscina, fuí primero, aplicando como emprendedor, haciendo capacitación en Fosis, Sence y cuánto programa apareciera, así adquirí materiales, máquinas y contactos, iba a ferias de emprendimiento, ferias de artes y oficios, tokatas, tirar paño, y toda oportunidad de salir a montar mi stand, hacer comisiones para amigos y músicos… Y muy desde la lógica del negocio, del emprendedor haciendo de community manager, moviendo redes sociales, y nunca me sentí cómodo realmente… Había algo que no calzaba, y es que hoy mi obra ya no la veo como un producto mercantil, soy un creativo, no soy un vendedor, no busco venderte mi obra porque es lo mejor que encontrarás, ni apunto al nicho que le guste lo que haga… Hoy postulo proyectos al Fondart, me organizo con mi gente de Trazando Puentes, hago proyectos educativos, hago una que otra comisión y trabajo como camarógrafo para costear la vida.

En el verano volveré a las ferias, ya con otro enfoque, no a vender obra como tal, sino cositas que van saliendo colateralmente. Separando al vendedor del artista.

¿Qué dicen tu familia y amigos acerca de tu arte?

Hay opiniones divididas dentro de mi familia, soy el segundo en estudiar humanidades, y algunos intentan entender, otras ni pescan y otras me apoyan con todo el corazón. Y es que si bien soy y me siento la oveja negra de la familia, al final igual creo conectar también desde lo que hago, de a poco, tanteando en un territorio en el que me sentí incomprendido muchos años, sobretodo desde reconocerme neurodivergente, pero que en la juventud era “el raro” nomás. Y una cosa de ser raro, es que lo normal choca, y choca mucho, sobretodo en la política jajaja.

Mis amigos y pareja me apoyan caleta, son un espacio seguro y de contención, dónde más me siento yo, dónde puedo expresar mis ideas libremente y dónde la creatividad desmedida es lo normal, esta sensación de tribu de cuidados, donde nos entendemos y sentimos entendidos, que creo que es súper importante.

Hoy creo que tengo una red de apoyo entre familia, pareja y amigos, que es súper linda la verdad, y me siento reconocido muchas veces por ellos, incluso rompiendo mi síndrome del impostor jajaja.

¿Cuál es tu proceso creativo para hacer arte?

Aunque mi obra tenga temática psicodélica, para la sorpresa de muchos, no consumo psicodélicos jajaja muchos años, ni siquiera cannabis o alcohol.

La verdad hoy en retrospectiva es una mezcla de cosas, me gusta dibujar, y lo que dibujo lo quiero sentir, así que esculpo, y luego quiero dibujar lo que esculpí… Eso respecto a mi técnica, siempre estoy haciendo una de las dos y se nutren una de la otra.

Veo muchas series, muchas películas. Amo la animación, por un tiempo me consideré cinéfilo y quise estudiarlo. Veo solo o en compañía y comento, pongo pausa, analizo la composición de las tomas, los colores, y una idea queda dando vueltas, cuando me avispo la anoto, cuando me aburro la recuerdo, y es que muchas veces me aburro, adrede, hoy por hoy cuesta más con el celular en la mano, y que el jueguito o el scrolleo infinito, pero busco activamente aburrirme… Salgo a caminar, busco excusas para caminar, desde el metro a mi casa, desde el Cajón a Puente, al río, al cerro… Y es que en esos momentos es cuando vienen todas las ideas, de aburrido, de rumiar pensamientos, de crearme películas en mi cabeza, de esas que me gustan jajaja y de repente, una idea se queda pegada, como una canción pegajosa, y cuando llego a la casa, necesito un lápiz, un papel, una tabla, el PC y mi tableta, plasticera, Foamy, cerámica, lo que sea, pero necesito sacarme esa idea como si fuese un estornudo. Y cuando sale, el alivio es exquisito jajaja.

¿Cuánto crees que influye el territorio en el que vives en el arte que haces?

Creo que el paisaje afecta directamente la obra, y los paisajes que he recorrido están en mi obra necesariamente.

Recuerdo cuando tenía 14 o 15 años, dibujaba muchos riscos, quebradas, montañas, y es que mi infancia era ir al Cajón del Maipo, a ver familiares en Maitenes, el Alfalfal e ir al cementerio en San José.

Cuando dibujo árboles no puedo olvidar cuando iba a Puerto Montt a la casa de mis abuelos y dibujaba el campo, las aves que pasaban tranquilas. Incluso viví casi 3 años en San Pedro de la paz, y registraba en un cuaderno lo que veía en la laguna grande, en la playa, los humedales y pantanos.

Cuando fui de gira de estudio a Perú, envolverme en todas esas formas, en sus mitos, en la selva de Maccu Piccu con sus colores vivos…

El cielo, y como se ve en todos esos lugares, como el sol brilla las cosas, y envuelve la noche con su manto de arrebol… La playa de Horcon donde íbamos de vacaciones, y me quedaba viendo las puestas de sol en la arena, dónde vi por primera vez el SolVerde, aunque en ese entonces no sabía lo que era… Todos esos paisajes están en mi obra, y es que cuando se está ahí, también en la cabeza se está dibujando, y después los trazos quedan en la mano, a veces involuntariamente… Y hoy, cuando imagino Puente, lo veo con los ojos que han visto otros lugares, cómo agarrarle la maña de saber dónde mirar. Y en mi obra más «psicodélica», más que una experiencia lisérgica, creo que es un compendio, una amalgama y una quimera de todo lo que he visto, todo a lo que le he puesto atención, las combinaciones de colores, las nubes, las formas en una sola composición… Entonces me doy cuenta de que estando en Puente Alto, suelo ilustrar más quimeras, quizás por nostalgia, pero también le agarro el gusto a verlo de nuevo, a maravillarme y sacar eso que antes no había visto.

¿Cómo es tu encanto por la cerámica y la xilografía?

La xilografía la conocí en un taller de grabado de la corporación, fuí porque hacían serigrafía y yo estaba a full con esto, pero cuando pasamos a la madera, fué amor al primer tallado. Para ser honesto me pasó algo como una regresión, me sentí en otra época, me transporté a un pasado, mi cuerpo adoptó la postura y simplemente me dejé llevar. Después conecté lo que estaba haciendo con el tatuaje oriental, cuando aprendí lo que era el Ukiyo-e, se me abrió un mundo, y de ahí no paré. De hecho, cuando partí, hice unas 30 matrices en menos de 2 meses, aprendí a reconocer el trazo de otros artistas y ver el miedo del trazo en mi obra, el respeto al corte… Qué espero no cortarme feo en algún momento de pavo jajaja.

La cerámica, si bien la estoy conociendo hace poco, me encanta porque me recuerda a mí de cabro, desde los 8 hasta los 13, mis juguetes favoritos eran los legos y la plasticina, hacía mis juguetes y creaba mis historias, y nunca dejé de hacerlo. Es mi forma de conectar con mi niño interior, solo que está vez viene con un agregado, y es toda la parte química, el fuego, la quema, la reducción, el brillante… Hoy la cerámica me está atrapando porque me conectó con algo milenario.

Creo que lo tengo en la sangre jajaja.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Una cosa que se desligó de todo este proceso fue verme como un cuentacuentos, mi obra está nutrida directamente con el patrimonio inmaterial, y eso lo combino con un hobbie que me atrapó mucho en la pandemia, que fue el juego de rol, fuí Dungeon Master de calabozos y dragones y mi parte más dramaturga y teatral, una faceta que no muestro mucho, la traduje en hacer mis campañas inspiradas en nuestro territorio, estoy haciendo unos pequeños fanzines de aventuras para jugar en el cerro la ballena, con magia y seres nativos, y otra de la viña Concha y Toro. Además de realizar un taller extraescolar dónde enseño a jugar y a como tomar el patrimonio cultural y natural, y convertirlo en experiencias lúdicas desde, por y para quienes vivimos acá.

Y en lo que respecta a mi obra Visual, sigo ilustrando, ahora con más soltura. Haberme salido de la lógica de la feria me sirvió mucho en ese sentido porque estoy preparando una serie de ilustraciones donde mezclo el modelado digital 3D con la ilustración de mis seres metafísicos, estas entidades cósmicas reencarnadas, cómo parte de un universo Visual personal, que planeo algún día convertir en novela gráfica.

Y ya como proyecto personal, algo más para mí, es que el próximo año pretendo presentarme al We Txipantu como diablo suelto, haciendo un «OC Cosplay» mezclando todo lo aprendido como una forma de TAW (Total Art Work).

¿Qué proyectos tienes para engrandecer Puente Alto?.

Pienso muchas cosas la verdad, cómo proyecto personal soñado, sería escribir y dibujar mi novela gráfica, que claramente sería ambientada en Puente Alto.

Seguir haciendo mi taller de juegos de rol y enseñar a la gente de su territorio desde el juego… Quizás un podcast estilo Critical Rol sería una forma de mostrarlo a las grandes audiencias jajaja.

Y ya como meta de mi gestor cultural, sería ser parte de la formación del primer Museo de Arte contemporáneo de Puente Alto.

¿Qué es lo más sublime para ti de tu arte?

Y lo más sublime para mí, creo que es poder materializar mi espíritu creador a través del trazo, la voz y el moldeado.

Deja un comentario